En otro combate de la durísima batalla entre Google y Microsoft, la megacompañia del buscador esta vez tomó la ofensiva. Por lo menos sus últimos dos movimientos son una clara señal de una ofensiva que pretende ganar terreno con su rápido navegador, el Chrome, ante el declinante Internet Explorer, que es cierto, ya se encuentra en fase de repliege, pero que también es cierto, continúa resistiendo los embates como el número uno en usuarios.

La batalla por los navegadores, aunque no son los únicos claro
El primer movimiento fue bastante sutil. Google anunció a principios de febrero de que dejaría de brindar soporte al viejo -pero aún presente- IE 6. En ese sentido aconsejó usar versiones de navegadores más recientes, un consejo que también da Microsoft. De esta manera mucho de los productos de Google, como “Google Docs” ya no servirán para el IE6. Las razones son más que coherentes puesto que el viejo navegador tiene varios agujeros de seguridad, si bien desde Redmond apuraron un parche que resolvía problemas de seguridad, lo que da un indicio de que Microsoft no piensa soltarle la mano a su antiguo navegador, algo propio de esta batalla en todos los frentes en la que nadie quiere ceder terreno.
La última novedad desde el frente es realmente sorpresiva. Un movimiento hasta ahora inesperado de parte de Google: Publicidad en las calles de su Chrome, nada más y nada menos, algo impensado hasta el momento. En Mountain View decidieron poner anuncios en la calle, en los peridícos y hasta en las redes de subterraneso de varias capitales europeas.
Con todo, los frios números muestran que Chrome va limando lentamente el predominio del Internet Explorer, pero muy lentamente, tanto que Google decidió pasara al ataque..
Vencedores vencidos. Como si se tratara de una cruel repetición de la historia, un Browser es desplazado por otro y
ese es su final. Esta vez le llegó la hora al Internet Explorer, de la aún más conocida empresa Microsoft. No sólo se trata de dar números y verificar estadísticas de usuarios y descargas, basta con revisar un poco la version 8 del Internet Explorer para saber que el ciclo vital del navegador esta terminado. No es sólo una sentencia, ni siquiera un anuncio antojadizo de este redactor, también es la sensación que deja el propio programa cuando uno lo utiliza: la misma que alguna vez nos dió el recordado Netscape cuando navegabamos por sus últimas versiones. Realmente nos dábamos cuenta que estabamos ante sus últimos estertores, mientras asomaba fuerte el ahora declinante Explorer.
Parece más fácil explicarlo de una manera más técnica y empezar a criticar los escasos cambios desde la versión 7, o que no hay mejoras significativas en la velocidad de navegación. Acaso lo más molesto es que continúan las dificultades en la visualización de algunas páginas no muy complicadas de “leer” para la competencia, que por cierto es la otra parte del asunto. Tanto el excelente Firefox como el incipiente y prometedor Chrome ensombrecen más el destino del navegador que, vale decirlo, hasta hace poco, hizo las delicias de todos los internautas, alcanzando su madurez hacia la versión 6, aunque en eso también podemos discutir.
Justamente, los 2 navegadores mejor preparados para tomar el espacio que, sin dudas, está cediendo Microsoft, parecen atacar mejor las principales deficiencias del Explorer. El Firefox lo hace excelente en cuanto a su compatibilidad con las páginas y lee casi todo tipo de webs, lo hace con facilidad y deliciosa eficacia, por su parte, el Chrome, tiene su caballito de batalla en la velocidad de navegación -y así lo vende Google- a eso habría que sumarle la sencillez de la interfaz del programa, una caracterítica heredada casi por añanidura del archiconocido buscador de Internet.

Logo Google Chrome
Si el explorer 7, pese a su éxito inicial, preanunciaba la decadencia del popular navegador, el 8 es el preludio de su final. No deja de ser una sensación que deja un sabor triste y -hablando en tiempos tecnológicos- ya comienza a despertar cierta nostalgia. Y es que hablamos de un navegador que aparte de hacerse con el mercado -por la razón o por la fuerza- fue por un tiempo -aunque no tanto- el único capaz de ofrecernos una experiencia buena del navegador. Pero los tiempos cambian y la web todavía es un espacio de vértigo, por esa misma razón no es de extrañar que desde Redmond, más cautelosos que nunca despues de Vista, tengan preparado un contraataque furioso, es decir, con todo lo que tienen, luego de lo que a todas luces ya es una derrota en su última batalla a la ofensiva.
Mientras tanto, Mozilla y Google aprietan los dientes para ganar el mercado que

Pero no todo termina allí. Algunos rumores dicen que en el búnker tecnológico de Redmond ya tienen preparado un secreto y poderoso navegador que finalmente alterará el curso de esta batalla, por ahora lleva el nombre de Gazelle.